
Sin supervisión regulatoria válida, lo que genera preocupaciones sobre la seguridad y legitimidad de operar con ellos.

Tarifas poco claras y posibles cargos ocultos, lo que puede llevar a costos inesperados para los traders.

Estado de intermediario para ciertos servicios, como productos básicos, que se acceden a través de instituciones afiliadas, lo que puede complicar la experiencia de trading.