
La supervisión regulatoria limitada puede generar preocupaciones sobre la protección del inversor y la transparencia.

El enfoque en la inversión en propiedades puede no atraer a aquellos que buscan opciones de inversión diversas más allá del sector inmobiliario.

Como empresa privada, puede haber menos información pública disponible sobre métricas de rendimiento y experiencias de clientes en comparación con empresas que cotizan en bolsa.