
El estado regulatorio se marca como "excedido", lo que indica posibles riesgos y falta de supervisión adecuada.

Disponibilidad limitada de soporte al cliente, sin asistencia 24/7 para los traders.

Preocupaciones sobre la legitimidad del bróker, ya que se señala que tiene prohibido ofrecer servicios a clientes minoristas bajo las regulaciones de Nueva Zelanda.