
El estatus no regulado plantea preocupaciones significativas sobre la seguridad y la fiabilidad.

Altas diferencias en los spreads en comparación con los promedios de la industria, lo que puede afectar negativamente la rentabilidad del trading.

Opciones limitadas de soporte al cliente y tiempos de respuesta lentos reportados por los usuarios, lo que lleva a la frustración.