
Falta de asesoramiento financiero personalizado e interacción humana, lo que puede ser importante para algunos inversores.

Riesgos potenciales asociados con corredores no regulados, lo que genera preocupaciones sobre la seguridad y la seguridad de los fondos.

Control limitado sobre las opciones de inversión, ya que los robo-advisors suelen utilizar algoritmos y estrategias predefinidas.