
Tarifas potencialmente más altas en comparación con prestamistas directos, lo que puede no ser ideal para todos los clientes.

Visibilidad limitada sobre los prestamistas específicos recomendados, lo que podría generar preocupaciones sobre la imparcialidad.

El proceso hipotecario aún puede ser complejo, y los clientes pueden sentirse abrumados a pesar de la asistencia del bróker.